Jaime Zambrano Robayo
Agente cultural y de la danza en el municipio de Sopó, destacada trayectoria de más de 25 años en el campo de la danza folclórica
Descripción
Agente cultural y de la danza en el municipio de Sopó, Cundinamarca, con una destacada trayectoria de más de 25 años en el campo de la danza folclórica. Se identifica con el género masculino y se encuentra en el rango de edad de mayor de 50 años.
Aunque actualmente se encuentra pensionado, sigue ejerciendo activamente como coreógrafo, transmitiendo sus conocimientos y aportando a la construcción de identidad cultural a través de la danza tradicional. Su experiencia le ha permitido trabajar con diversas generaciones, atendiendo a niños, jóvenes y adultos, en un proceso intergeneracional que fortalece la memoria colectiva.
En el ámbito académico, cuenta con una técnica en sistemas, además de una formación constante en el campo artístico mediante cursos ofrecidos por diferentes entes culturales a nivel personal, lo que le ha permitido ampliar sus capacidades y mantenerse actualizado en el sector.
Desarrolla sus actividades en un espacio prestado, el cual dispone de espejos y una zona para cambio de ropa, lo que facilita en parte la enseñanza y práctica de la danza. Dedica entre 6 y 10 horas semanales a sus labores, principalmente a través de clases de formación en danza folclórica, que ha denominado “clases normales”.
En el aspecto económico, su sustento no depende de la danza, pues cuenta con su pensión. No obstante, sus actividades se realizan sin ningún apoyo público o privado, lo que representa una limitación para fortalecer los procesos que lidera. Pese a ello, cotiza a seguridad social y mantiene su compromiso con el desarrollo cultural del municipio.
Jaime ha participado en convocatorias públicas y ha resultado ganador en algunas de ellas, lo que respalda su gestión como creador y formador. Reconoce como principal necesidad del sector en Cundinamarca la unificación de criterios en torno a las danzas propias de la región, especialmente las cundinamarquesas, para garantizar coherencia y preservación en los procesos de enseñanza y presentación.
En cuanto a las prioridades para fortalecer su rol, considera fundamental la dotación de trajes y elementos escénicos, que permitan mejorar las puestas en escena y dar mayor realce a la danza folclórica. Desde su perspectiva, el apoyo de las instancias de cultura debería dirigirse a instituciones educativas que no cuentan con recursos para adquirir vestuario, pues muchas veces se trabaja con grandes limitaciones, “con las uñas”, como él mismo expresa.
El legado de Jaime Zambrano Robayo se refleja en su constancia, en su papel como formador y en la preservación de la danza folclórica, aportando significativamente a la cultura viva de Sopó y del departamento de Cundinamarca.

